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Guía · Comparativa

VR free-roam frente a gafas VR en el aula

Dos maneras muy distintas de llevar la realidad virtual al colegio. Para qué sirve cada una, qué le pide cada una al centro y cómo elegir.

Publicado el Actualizado el 6 min de lecturaPor ExploreBox VR

Escena de plastilina partida en dos: a un lado, niños sentados en sus pupitres, cada uno solo con unas gafas de realidad virtual; al otro, un grupo de niños con gafas camina junto, de la mano, por un gimnasioImagen ilustrativa

Dos modelos que a menudo se confunden

«Realidad virtual en el colegio» puede querer decir dos cosas muy distintas. En la primera, el centro compra un lote de gafas y el alumnado las usa en el aula, normalmente sentado o de pie en su sitio, cada uno en su experiencia. En la segunda, el free-roam, un grupo camina por una sala diáfana con gafas inalámbricas y comparte un mismo mundo virtual.

Las dos pueden ser valiosas. Esta guía las compara punto por punto para que un colegio pueda decidir cuál encaja con sus objetivos, su espacio y su equipo. Si el tema es nuevo para vosotros, empezad por nuestra guía completa de la realidad virtual free-roam educativa.

La experiencia de aprendizaje

Gafas en el aula

El uso típico es individual: vídeos 360°, visitas virtuales, modelos 3D que se pueden girar, simulaciones. Cada alumno explora a su ritmo. Encaja bien para observar cosas difíciles de llevar a clase (el interior de una célula, un paisaje lejano) y para momentos cortos dentro de una lección.

Free-roam

La experiencia es colectiva y física. El grupo entra en una historia y tiene que coordinarse: en El secret del faraó dos alumnos tienen que levantar juntos una compuerta; en el kit Hormigas un jugador ve un rastro que los demás no ven y tiene que guiarlos. Se aprende actuando y conversando, y todo el grupo comparte después el mismo recuerdo.

Regla práctica: las gafas en el aula son fuertes en la observación individual; el free-roam, en la cooperación y el aprendizaje corporal.

Espacio y montaje

Las gafas en el aula funcionan en el aula de siempre, con el alumnado sentado o de pie en su sitio. El montaje es sobre todo de dispositivos: cargar, actualizar, iniciar sesión y mantener la atención de la clase mientras cada alumno está dentro de sus gafas.

El free-roam necesita un espacio diáfano y despejado de unos 6 × 6 a 10 × 10 metros, como un gimnasio. La sala se calibra en unos 5 minutos y, a partir de ahí, la sesión se dirige desde un portátil. Si el colegio no tiene una sala adecuada, la clase puede ir a un centro VR (ver Excursiones escolares de realidad virtual).

Seguridad y supervisión

El uso sentado reduce los riesgos de desplazarse, pero el docente tiene que vigilar a toda una clase con gafas a la vez. En el free-roam el alumnado camina, así que la zona de juego tiene que estar delimitada y despejada, las gafas tienen que ser inalámbricas y un dinamizador debe estar presente en todo momento, vigilando al grupo y el estado de cada visor en la consola de operador. Los grupos son más pequeños (hasta unos 10), lo que facilita la supervisión. En los dos modelos, consultad las indicaciones de edad del fabricante e informad a las familias.

Quién gestiona la tecnología

Con un lote propio, el colegio se encarga de todo: comprar, guardar, cargar, actualizar, reparar y reponer las gafas, y formar al profesorado. Es una carga de trabajo real, y a menudo decide si las gafas acaban usándose o no.

Con las sesiones free-roam, el proveedor suele llevar y manejar el equipo. El docente se centra en el aprendizaje: preparar el tema, observar al grupo y hacer el seguimiento después. Un colegio que quiera hacer free-roam por su cuenta necesita espacio, gafas y alguien formado para dinamizar.

Costes

Aquí no damos precios, pero la estructura es distinta:

  • Lote de gafas: una inversión inicial en hardware, más licencias o suscripciones de contenido si las aplicaciones son de pago, más mantenimiento y tiempo del personal.
  • Sesiones free-roam: el colegio no compra hardware; las sesiones se presupuestan por alumno. Para centros VR, nuestro contenido funciona con pago por jugador y créditos prepago (un crédito = un jugador en una partida), sin cuota mensual ni de entrada.

Para comparar con justicia, incluid los costes ocultos de un lote propio: tiempo del personal, almacenamiento, reposición y el riesgo de que los dispositivos no se usen.

Tres escenarios habituales

Una escuela pequeña sin una sala grande

Sin gimnasio disponible y con clases pequeñas, un lote de gafas pasaría la mayor parte del año sin usarse, y no hay espacio para el free-roam en el propio centro. La opción más sencilla suele ser una salida anual a un centro VR vinculada a una unidad didáctica.

Un colegio de primaria con gimnasio

Una sesión free-roam en el gimnasio permite que todas las clases de un curso jueguen la misma mañana, por turnos de hasta 10 alumnos, sin salir del edificio. El colegio no compra hardware; el proveedor lleva las gafas, un portátil y un dinamizador.

Un instituto con departamento de tecnología

Aquí un lote propio puede tener sentido para un uso individual regular (simulaciones de ciencias, visitas virtuales), gestionado por un equipo motivado. Una sesión free-roam puede complementarlo para proyectos cooperativos o para una jornada especial.

Qué dice la investigación, y qué no

Los estudios sobre VR en educación crecen deprisa, pero comparan cosas muy distintas: vídeos 360° sentados, simulaciones individuales, experiencias multijugador, edades y materias diferentes. Por eso no citamos porcentajes sueltos: una cifra de un estudio sobre VR sentada dice poco de un juego free-roam cooperativo, y al revés.

Lo que los dos modelos tienen en común es que el resultado depende sobre todo del diseño de la actividad: un objetivo de aprendizaje claro, una razón para actuar y un seguimiento en clase. Unas gafas por sí solas no enseñan nada.

Preguntas que hacer a un proveedor

  • ¿Qué objetivos de aprendizaje trabaja cada experiencia, y para qué edades?
  • ¿Cuántos alumnos juegan a la vez y qué hacen los demás?
  • ¿Cuánto espacio hace falta, y todo lo interactivo está dentro de la zona de juego?
  • ¿Quién supervisa y cómo se controla el estado de cada visor?
  • ¿Necesita internet o cuentas de alumnos?
  • ¿En qué idiomas está?
  • ¿Qué material hay para antes y después de la sesión?

Resumen comparativo

VR free-roamGafas en el aula
Ideal paraCooperación, historias compartidas, aprendizaje corporalObservación individual, momentos cortos dentro de una lección
EspacioSala diáfana, de 6 × 6 a 10 × 10 mEl aula de siempre
GrupoHasta unos 10 a la vez, por turnosToda la clase a la vez, si hay gafas suficientes
SupervisiónDinamizador con consola de operadorDocente
Gestión de la tecnologíaNormalmente, el proveedorEl colegio
Estructura de costesPor alumno (colegios) o por jugador (centros VR)Compra de hardware + contenido + mantenimiento
FrecuenciaSesiones especiales durante el cursoSe puede usar cada semana

Cuál elegir

  • Elegid free-roam si queréis una experiencia que haga hablar y cooperar a todo el grupo, si tenéis un gimnasio (o un centro VR cerca) y si preferís no gestionar hardware.
  • Elegid un lote propio si queréis usos individuales, cortos y frecuentes en el aula y tenéis un equipo dispuesto a gestionar los dispositivos.
  • Combinadlos si podéis: una sesión free-roam para arrancar una unidad y actividades cortas en el aula para profundizar.

¿Queréis ver el free-roam con vuestro alumnado? Mirad el catálogo o cómo son las sesiones en vuestro colegio.

Preguntas frecuentes

¿La VR free-roam es mejor que las gafas VR en el aula?

Ninguna es mejor en general. El free-roam destaca en cooperación y experiencias compartidas y corporales; las gafas en el aula, en el uso individual frecuente. Muchos colegios pueden combinarlas.

¿La VR free-roam necesita mucho espacio?

Necesita una zona diáfana y despejada de unos 6 × 6 a 10 × 10 metros, como un gimnasio. Sin una sala así, la clase puede ir a un centro VR.

¿Cuántos alumnos pueden usar la VR free-roam a la vez?

En nuestros juegos, hasta 10 por grupo comparten el mismo mundo. Una clase entera juega por turnos.

¿El colegio tiene que comprar gafas para las sesiones free-roam?

No. En las sesiones free-roam el proveedor suele llevar y manejar el equipo.

¿El alumnado puede usar las gafas del aula por su cuenta?

Sí, ese es su uso principal, pero un docente tiene que supervisar a toda la clase y gestionar los dispositivos.

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